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Feliz fiesta. Ramadán Mubarak

El ayuno de Ramadán termina una vez más, dejándonos esos regalos sutiles que son semillas que irán brotando y crecerán durante este año nuevo, insha Allah. La privación de nuestro alimento nos ha recordado que nuestra vida en este mundo no es sino un ayuno aún mayor, que somos seres dependientes, creados, originados, con un nacimiento, una muerte y una resurrección.

Venir a la existencia del dunia es nacer al olvido, sufrir la necesidad vital de recordar. El Ramadán es un ayuno dentro de un ayuno, porque nuestras vidas discurren en la privación. Estamos aquí vivos y parlantes pero no podemos ver toda la Realidad, ni saciarnos en lo verdadero más que experimentando la vacuidad de nuestros nafs, su naturaleza creada y dependiente.

El fin de nuestro ayuno es una metáfora del fin de nuestra vida en esta dunia, llena al mismo tiempo de seducción y de vacío.

Llegará un día en que ya no habremos de privarnos más, masha Allah, encontraremos nuestro alimento y nos fundiremos con Él. Ahora, sin embargo, vivimos la distancia con aquello que amamos y necesitamos. Estamos recordando el valor de las cosas, la dignidad de las criaturas, nuestra propia grandeza, no por nosotros mismos, por nuestros nombres o nuestras acciones, sino por ser los receptáculos de una Misericordia Infinita, por haber sido agraciados con la taqwa.

 

Fecha: 15/06/2018
Feliz Fiesta de Ramadán
 

Ayuno y ruptura del ayuno, ua Din ua Dunia, como tayali de la creación de Allah, como expresión de nuestra condición de jalifas.

El ayuno nos purifica, afina nuestros centros sutiles, nuestras lataif, a la vez que nos fortalece mediante la claridad intelectual, una hikma que necesitamos para transformarnos y transmutar el mundo en la creación del significado, en la transmisión del mensaje, de este Qur’án celeste que nos recorre sin cesar por dentro y por fuera.

El ayuno nos ha ayudado a recordar que no hay dentro ni fuera, sino sólo la Misericordia de Aquel que crea el velo para que podamos ir retirándolo poco a poco y así Le conozcamos. Gloria a Allah que hace que Le sintamos y le adoremos como nuestro rabb. Las alabanzas son para Aquel que nos regala la conciencia, el Sutil Al Latif que nos hacer ser y hace que Le alabemos conscientemente. Alhamdulilah que nos acompaña siempre, incluso en nuestro olvido, que nos sume en él para que así podamos sentir la necesidad de recordarLe. Barakalaufiq que nos procuras la experiencia de nuestra extinción, y que suscitas en nuestros corazones la taqua. Barakalaufiq, porque ahora nos hallamos purificados, plenos de sentimiento, con la alegría aún en nuestras miradas, con nuestras retinas y nuestros tímpanos sutiles capaces de percibir el tiempo y el espacio sagrados, con la generosa recompensa de nuestro creador, con Su báraka inconfundible.

El nos devuelve ahora al mundo de la razón y del deseo más capaces, más abiertos y con una sensibilidad más refinada y templada, alhamdulilah.

Allah es generoso con sus siervos. Nos hace recordar la vida cotidiana y retornar al mundo para habitarlo de nuevo, un ciclo más, un paso más cerca del encuentro. Miramos a nuestro alrededor y vemos todos los rostros posibles de la vida, llenos de fuerza y de belleza, Alhamdulilah. Sentimos nostalgia de lo Único, pero ese sentimiento ya no nos detiene ni nos hace volver el rostro hacia adelante ni hacia atrás. Ya no vivimos en el tiempo de la historia lineal sino en un tiempo profético, circular y momentáneo, en un espacio que expresa un orden perfecto.

Vivimos en el maqam de la creación como si fuésemos un qutb, un eje desde el cual el mundo se ordena y tiene sentido. Miramos hacia cualquier sitio sabiendo que nada habremos de encontrar nada más que un vacío, y que la conciencia de ese vacío son los latidos de nuestros corazones amantes, llamando al ser amado. La creación de la conciencia única en la diversidad.

Esta conciencia, acrecentada por la Misericordia y el Poder de la Realidad, se expresa como ajlaq. Nos damos cuenta de que nuestras miradas y nuestras gargantas transmiten los resplandores del recuerdo y las palabras de la resurrección. Alhamdulilah porque existen jalifas en la tierra. Barakalawfiq porque hablamos de Ti y nos amamos en Ti y por Ti. Barakalawfiq por crear para nosotros a Muhámmad, sala Allahu aleihi wa salem, por regalarnos su báraka y por vestirnos con los hilos de su santidad. Subhana Allah. Por hacernos como sólo Tú sabes hacernos.

Nuestra andadura por el camino del sometimiento adquiere su sentido más pleno viviendo en una comunidad humana en profunda crisis, una transmutación irreversible. Vivimos una humanidad harta de razones, de justificaciones, de argumentos. Habitamos una tierra que necesita recuperar el sentido y el sentir, vivir una experiencia adámica, real y espiritual, recobrar la alegría.

Por eso estamos siendo agraciados con la dirección y con la guía. Por eso Allah nos hace llegar Su Revelación, haciéndonos vivir en la Ummah de Muhámmad, la paz sea con él. Nuestras vidas cambian sin cesar y nuestros corazones necesitan ensancharse, ser más capaces de amar.

En este mundo de los velos, una sonrisa puede transmitir un mensaje más luminoso que las más elocuentes palabras. Nuestras expresiones son una yihad y una dawa. Allah hace que Sus siervos Le adoremos conscientemente. Así hace que Su Háqiqa siga alimentando la condición humana, alhamdulilah, que no desaparezca Su recuerdo del corazón humano.

En la dificultad nos hace fácil la conciencia. Nos señala con claridad el propósito de nuestra existencia, haciéndonos caminar hacia Su Realidad en la más precaria pobreza espiritual. Los musulmanes sentimos y vivimos desde nuestra interioridad, reconociendo la prioridad que la Realidad tiene sobre nosotros mismos, aceptamos vivir más allá de las descripciones. Reconocemos y sentimos la naturaleza del velo y la Rahma de Allah y Su Sabiduría.

Ahora somos más capaces de asumir la sencillez, la unicidad, de vivir la humildad real de nuestros corazones, la precariedad de nuestros cuerpos, la vacuidad casi completa de nuestras almas. Nuestra decisión es hacia la Realidad, aceptando la nada cierta que somos. Desde este reconocimiento podemos transmitir un mensaje real de lo real hacia lo real, articular el discurso de la realidad en nosotros mismos. Allah nos hace vivir unos momentos inefables que no se repiten nunca y que componen esta realidad misteriosa que llamamos tiempo en la que nos vamos extinguiendo.

El ayuno ha revitalizado nuestros sentidos sutiles, nuestras lataif, nuestra capacidad sensorial y nos regala nuestra creación, como una conciencia que se va revelando poco a poco, durante cada momento de nuestras vidas, insha Allah. El ramadán ha aguzado nuestras percepciones y ha refinado nuestros pensamientos. Nos enseña a valorar en un sentido más cierto nuestras vidas, a recuperar la capacidad de placer y el contento de ánimo. Allah, con Su inimitable sabiduría, nos ha hecho ayunar como si fuésemos niños que necesitáramos reaprender a ser, a vivir. Él nos agracia con Su luz de la mejor manera posible. Nos regala la Belleza y nos devuelve a esa antigua orilla de la que sólo nos librará nuestro encuentro con Él, Insha Allah.

Pedimos sinceramente a Allah que nos haga más conscientes de Él,

que nos agracie con Su Recuerdo,

que llene de sentido nuestra vidas vaciándolas de nosotros mismos,

Y que incremente nuestra alegría.

Y que nos haga ser humildes y simples banu adam.

Y amigos y hunafa (adoradores del Único, gentes de pureza espiritual)

Y que nos muestre la gloria de nuestro amado Muhámmad

Y que le bendiga y le colme de Sus mejores luces

Y de la más pura de Su Misericordia, de Su mayor Misericordia,

Y a todos y a todas los que sienten su báraka intemporal

A sus seguidores

A la gente cuyos corazones se alegran cuando se menciona su nombre.

A las gentes que transitan por las veredas del recuerdo y de la hermandad

A los corazones tristes que se alegran cuando oyen a los pájaros cantar.

Y a quienes hacen Hiyra para este Id

Que a ellos les correspondan nuestros mejores rincones y nuestras mejores palabras.

Amin.

 

Allah nos hace comprender que no somos un error, que nuestra vida no es un error sino una misericordia que se expande sin límite. Vemos entonces nuestros errores y carencias del mismo modo que los logros y talentos, como algo sin mucha importancia al lado de la conciencia que Él quiere para nosotros.

Precisamente esta conciencia, esta taqua, nos llena de responsabilidad, de ajlaq, y hace que nuestras vidas sean una pura dawa, un simple y a la vez profundo testimonio del sometimiento a la Realidad. Hagamos lo que hagamos, desde lo más simple hasta lo más sofisticado, no hacemos sino un llamamiento a la conciencia, a la realidad, y eso es hacer dawa al islam.

Aquí no hacemos ningún esfuerzo. No es necesario que construyamos ninguna estrategia porque reconocemos al mejor de los estrategas, al Único que conoce la realidad de Su creación y la naturaleza de nuestra yihad. Él nos enseña que nuestra Yihad no está en la dawa sino en la taqua. Y esta Conciencia es la que estamos transmitiendo más allá de nuestra decisión y de nuestra voluntad, como siervos entregados a una tarea de adoración consciente, como herramientas en manos de Al Musawwir, del Señor Poderoso que nos va dando forma y alentándonos con Su espíritu. Subhana Allah.

El final del ayuno es el final de la travesía del desierto. Nada hay casual en nuestras maqamat. El conocimiento de nosotros mismos nos va acercando al conocimiento de Allah, a la conciencia pura de la Realidad. Barakalawfiq

A veces la travesía nos parece larga e insufrible. Desfallecemos por un momento. Otras, nuestras almas se elevan desde nuestros cuerpos fortalecidos y contentos. Siempre bajo la atenta mirada de nuestro Rabb. Barakalawfiq.

Barakalawfiq porque has querido que el Qur’an descendiera hasta la profundidad de nuestros corazones haciéndonos conscientes de Ti, de Tu Poder y de tu Misericordia sin límite. Has querido que conozcamos de cerca el resplandor del Muhámmad de nuestro ser. Has abierto nuestro aql a tu Háqiqa de forma que ya no podemos volvernos hacia ningún sitio nada más que hacia Ti. Nos has regalado la experiencia de tus haqa’iq luminosas, esos destellos que sólo pueden provenir de Tus Ángeles anunciadores. Nos has dado pruebas no sólo de Tu existencia, sino de Tu Sabiduría, no sólo de Tu Majestad sino de Tu Belleza. Y de Tu grandeza. Alhamdulilah. Y todo para que seamos musulmanes, para que realicemos en nosotros el sometimiento a la Realidad y así Te conozcamos. Barakalawfiq.

El ayuno de ramadán es una i‘bada, una forma profunda de adoración, de oración interior que hacemos con todo nuestro ser, con nuestros cuerpos evidentes y con nuestras almas inconclusas, sostenidos en todo momento por el Aliento del Rahmán, nuestro Dios inhallable, nuestro Dios velado en nuestra visión.

Allah sabe más y quiere mostrarnos los signos de nuestra resurrección, hacernos conscientes del gozo que supone nacer a la existencia en medio del Recuerdo.

Allah nos enseña que el primer olvido no fue nuestro, sino una Rahma Suya. Todos los demás olvidos pertenecen a nuestro ajlaq, a la conciencia de nuestras acciones. A Allah Le pedimos perdón por ello. Resucitamos también a nosotros mismos. ¿A quienes si no? Renacemos a un mundo que nunca es el mismo aunque se empeñe en afirmar lo contrario. Nacemos en un mundo que nace al mismo tiempo que nosotros.

Por eso mismo desde el momento que nace esta conciencia y hasta que nos alcance el Ángel de la Muerte, la paz sea con él, deberíamos vivir plenos de agradecimiento a Allah, constantemente, en cada uno de los momentos fugaces que nos van acercando a Él. De esta forma iremos librándonos de nosotros mismos, de la tiranía de nuestros nufus, y tornándonos, insha Allah, en almas sosegadas habitando el Jardín.

A las puertas del jardín de la Dunia entregamos nuestro zakat al fitra como expresión de nuestro vaciamiento, del desprendimiento de los últimos velos de este tiempo sagrado lleno de bendición. Reconocemos nuestra precariedad, nuestra pobreza, y así somos colmados con la abundancia. Allah quiere para nosotros la sonrisa de nuestros rostros, la alegría de nuestras palabras y el perdón de todas las rencillas que oscurecen Sus rediles.

Pero, cuidado, mucho cuidado, porque los demonios están siendo librados de sus cadenas. Ya se pasean desperezándose entre nosotros. Nosotros ni caso. Si alguna vez alguno nos llega a molestar decimos "audu billahi minah shaytán i rayin". Vueltos hacia la Luz, ninguna sombra se interpone. Sólo Luz sobre Luz que se derrama sin cesar por todos sitios. Ahora nos damos cuenta y le damos las gracias a Allah por todo ello.

Allahumma:

Te damos las gracias por haber creado la Vida y la Belleza y por habernos hecho posible la existencia, la conciencia y el recuerdo.

Acepta nuestra ‘ibada.

Haznos vivir nuestra ‘ibada con plena conciencia, sin distracciones.

Que nuestras decisiones sean las Tuyas.

Compadécete de quienes conocen Tu soledad.

Guíanos por este camino que nos despierta a Tu Realidad.

Amín.

 

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