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Sistema económico islámico

Principios Económicos

El Islam ha asentado algunos principios y prescrito ciertos límites para la actividad económica del hombre de modo que el patrón entero de producción, intercambio y distribución de la riqueza pueda concordar con el modelo Islámico de justicia e igualdad. El Islam no se ocupa de los métodos y las técnicas supeditados al tiempo y los términos de producción económic,a ni con los detalles de modelos y los mecanismos de organización. Tales métodos son específicos para cada era y están evolucionando de acuerdo con las necesidades y requerimientos de la comunidad y las exigencias de la situación económica.

En el Islam el derecho de nacimiento de cada ser humano es procurarse y asegurarse su parte del mundo. Todos los hombres disfrutan de este derecho igualmente y ninguno puede estar privado de él; ningún hombre debería tener prioridad sobre otro. Desde el punto de vista del Islam, no puede haber ninguna barrera sobre ningún individuo, raza o clase, por tomar ciertos medios de ganarse la vida o por adoptar ciertas profesiones. Todos tienen derecho a iguales oportunidades en el reino económico.

Es el derecho de todos los hombres esforzarse y conseguir su parte de los medios de mantenimiento proveídos por Dios en la tierra. El Islam asegura que este esfuerzo debe ser hecho en el contexto de igualdad de oportunidades y justas posibilidades para todos.


Derecho de Propiedad

Los recursos que la naturaleza son libre de costo, y pueden ser usados directamente por el hombre libremente y cada uno tiene derecho a beneficiarse de ellos en la extensión de sus necesidades. El agua fluyendo en los ríos y fuentes, la madera de los árboles del bosque, las frutas salvajes, la hierba salvaje y el forraje, el aire, los animales salvajes de la jungla, los minerales bajo la superficie de la tierra y otros recursos no pueden ser monopolizados por nadie, ni puede ser impuesto ningún tipo de restricción en su libre uso por las criaturas de Dios para satisfacer sus propias necesidades. Por supuesto, la gente que quiere usar cualquiera de estas cosas para propósitos comerciales se les puede pedir que paguen tasas el estado. O si hay un abuso de los recursos, el Gobierno puede introducirse y ordenar las cosas rectamente.

Pero no hay impedimentos para que los individuos se aprovechen de la tierra de Dios siempre y cuando no interfieran con los derechos de otros o los del estado.

No es justo tomar posesión de las cosas Creadas por Dios para el beneficio del género humano y mantenerlos en un estado desocupado e inútil. Uno debería beneficiarse él mismo de ellas o hacersélas disponibles a otros para su uso. En base a este principio el Islam mantiene que nadie puede tener su tierra sin cultivar más de tres años. Si él no la usa para cultivar o construir edificios o cualquier otro modo, tal tierra será tratada como «vacante» después de un período de tres años y cualquier otro que la ponga en uso, no incurrirá en ofensa contra la ley, ni el gobierno tendrá ninguna autoridad para entregársela a cualquier otro (incluyendo el propietario previo).

Quien toma posesión de los recursos naturales directamente y los vuelve valiosos adquiere un derecho legítimo sobre ellos. Por ejemplo, si alguien toma posesión de un trozo de tierra sin cultivar sobre la que nadie tiene un derecho anterior de propiedad y hace un uso productivo de ello, no puede ser arbitrariamente desposeído de este pedazo de tierra. Así es como se originaron en el mundo los derechos de propiedad, cuando el hombre apareció por primera vaz en el mundo y la población creció, todas las cosas estaban disponibles para todo el mundo, y quienquiera que tomara posesión de alguna cosa y la hizo útil de algún modo se convirtió en su propietario; es decir, adquiría el derecho de usarlo especialmente para este propósito suyo y de obtener compensación de otro si ellos querían usarlo.

Esta es la base natural de todas las actividades económicas del género humano. Estos derechos de propiedad que uno puede adquirirse a través de medios legales permitidos pero deben ser honrados bajo toda circunstancia. Se puede preguntar si una propiedad particular es legalmente válida pues las propiedades, que sean legalmente inválida deberían terminar indudablemente pero ningún estado o legislación tiene derecho arbitrariamente a despojar a la gente del derecho de propiedad o tomar el control o interferir en propiedades legalmente válidas, excepto con algún derecho justificable.

El Islam no puede aprobar un sistema económico que destruya los derechos conferidos por la «Shari'ah», a pesar de lo atractivo que pueda ser su nombre y cualesquiera las pretensiones de felicidad que pueda hacer. La justicia social y el bien colectivo son muy queridos en Islam, pero no a costa de los derechos dados por la «Shari'ah». Es injusto reducir o apartar las restricciones impuestas por la «Shari'ah» sobre los derechos de propiedad individual a causa del bien colectivo de la comunidad como lo es añadir restricciones y limitaciones tales que no concuerdan con el esquema de la Ley Islámica. Es uno de los deberes de un estado Islámico proteger los derechos reales («Shari'ah») del individuo y asegurarse de que ellos cumplen sus obligaciones con la comunidad como está mandado por la ley. Así es como el Islam establece un equilibro entre individualismo y colectivismo.


El Problema de La Igualdad

Si observamos los fenómenos de la naturaleza y las bendiciones de Dios al género humano, encontramos que El no ha observado igualdad en la distribución de Sus mercedes y favores, sino que en Su Infinita Sabiduría ha concedido prioridad a algunos individuos sobre otros.

Belleza de forma, voz agradable, excelencia física y talentos mentales, etc., no han sido otorgados a los hombres en igual grado. El mismo es el caso de los medios naturales de la vida y el espíritu conductor detrás del esfuerzo y la excelencia humana. Consecuentemente todos esos esquemas e ideologías que quieren forzar sobre el género humano una artificial igualdad económica están equivocados, no son realistas y son imposibles de ser alcanzados.

La igualdad en la que el Islam cree es con respecto a la igualdad de oportunidades de lucha para asegurarse unos medios de vida y para subir a lo más alto de la escala del bienestar y la prosperidad. El Islam desea que no exista en la sociedad ningún impedimento legal, funcional o tradicional que imposibilite a un individuo luchar paraganarse la vida de acuerdo con su capacidad y talento ni que subsista ninguna distinción social con el objeto de salvaguardar los privilegios de una cierta clase, raza, dinastía o grupo de gente.

Todos estos proyectos e ideologías que sirven intereses particulares o que quieren perpetrar el mantenimiento de un cierto grupo, son también incompatibles con el Islam y no pueden tener cabida en su plan de cosas. El Islam aspira implantar un sistema económico con la condición natural de que las oportunidades de esfuerzo en la sociedad pueden permanecer abierta a todos.

Sólo puede estar más cerca de la naturaleza humana el sistema en el que cada uno se una al esfuerzo económico en el estadio y las circunstancias en las que Dios lo creó. Aquel que ha heredado un avión, debe luchar equipado con él, mientras que quién solo tiene un par de piernas, debe alzarse sobre sus pies y tratar de moverlas hacia adelante. Las leyes de la sociedad no deban ser ni tales que establezcan un monopolio permanente del propietario del avión sobre su avión y hagan imposible para el que solo tiene sus pies adquirir un avión, ni tales que la carrera para todos ellos comience obligatoriamente de un mismo punto y bajo las mismas condiciones y que todos ellos por fuerza tengan que estar atados unos a otros hasta el fin de la carrera.

Por el contrario las leyes económicas deben ser tales que hagan posible pare el que va a pie desnudo, que empezó su carrera bajo adversas condiciones, asegurar y poseer un avión si puede hacerlo a fuerza de su trabajo y habilidad, y para aquel que heredó un avión, ser dejado atrás en la carrera y quedara sin él, si eso le es debido a su propia inhabilidad, incapacidad o ineficacia. El esfuerzo debe ser pagado y la inactividad penalizada.


La Justicia Social

El Islam no desea que esta carrera económica ocurra en una atmósfera de fría imparcialidad, neutralidad moral y apatía social. Estima deseable que los participantes en la carrera económica deberían ser considerados y compasivos unos con otros. Por otra parte el Islam, a través de sus mandatos morales, aspira a crear un sentimiento de amor mutuo y afecto entre la gente, bajo el cual ellos puedan ayudar a sus hermanos débiles y cansados y al mismo tiempo crear una institución permanente en la sociedad pare garantizar su ayuda y asistencia a esos a los que les faltan los medios necesarios. La gente que es incapaz de tomar parte en la carrera económica deben asegurarse su parte para vivir de esta institución social.

Y esos que necesitan alguna asistencia para comenzar su lucha en el campo económico, también pueden recibirla en medida complete de esta institución. Con este propósito el Islam ha mandado que el «Zakat» deba ser exigido en la proporción de un 2½% por año de la riqueza total acumulada del país, así como del capital invertido. La cantidad de «Zakat» así colectada ha de ser gastada en dar asistencia a los pobres, los huérfanos y los indigentes. Este proporciona unos medios de seguridad social en presencia de los cuáles nadie en una sociedad Islámica puede nunca permanecer sin estar bien provisto pare las necesidades de la vida. Ningún trabajador puede nunca ser forzado por miedo al hambre, a aceptar condiciones de empleo que le puedan ser dictadas por el industrial o el patrón en desventaja suya. Y no se puede permitir que la salud física de nadie llegue a caer debajo de las condiciones mínimas de conveniencia por falta de hospitalización y cuidados apropiados.

En lo que respecta a la posición del individuo frente a la comunidad, el Islam aspire a implantar tal equilibrio entre ellos siempre que facilite la libertad individual de una persona y al mismo tiempo asegure que tal libertad no es perjudicial a los intereses de la comunidad como un todo, sino que es positivamente conducente a su crecimiento y tranquilidad.

El Islam no está de acuerdo con una organización política o económica que pretenda a absorber la identidad del individuo dentro de la comunidad, privándole de la libertad esencial para un desarrollo apropiado de su personalidad y de su talento. La consecuencia inevitable de nacionalizar todos los medios de producción de un país es la aniquilación del individuo por la comunidad y en estas circunstancias la existencia y desarrollo de su individualidad llega a ser extremadamente difícil si no imposible. Así como la libertad política y social son esenciales para el individuo, la libertad económica es del mismo modo indispensable pare la existencia moralmente civilizada.

A menos que deseemos eliminar completamente la individualidad del hombre, nuestra vida social debería tener suficiente margen para permitir a un individuo ser libre pare ganar sus medios de vida, mantener su libertad de conciencia y ser capaz de desarrollar sus facultades morales a intelectuales de acuerdo con sus propias inclinaciones y aptitudes. Vivir del seguro de desempleo o de un seguro de desempleo virtual a manos de otros no puede dejarnos satisfechos. Así como al Islam no le agrada tal sistema, tampoco favorece un sistema social que da desenfrenada libertad social y económica a los individuos, y les da un cheque en blanco para asegurarse sus intereses individuales y alcanzar su objetivo incluso a costa del bienestar de la comunidad como una totalidad o a través de explotar y apropiarse indebidamente de las riquezas de otros.

Entre estos dos extremos el Islam ha adoptado la curva del medio, de acuerdo al cual el individuo es primeramente convocado, en el interés de la comunidad, a aceptar ciertas restricciones y entonces es dejado libre en la regulación de sus propios asuntos. Tiene libertad de empresa y competición dentro del armazón que garantiza el bien de ambos, el individuo y la sociedad. 


Obligaciones y Restricciones

Tomemos el caso de ganar los medios de vida primero. El cuidado meticuloso con el que el Islam ha distinguido entre correcto y equivocado con relación a los medios de ganar riquezas, no se encuentra en ningún otro sistema legal y social en este mundo. Condena como ilícitos todos esos medios de ganarse la vida que perjudiquen moral o materialmente, los intereses de otros individuos de la sociedad como un todo.

La Ley Islámica rechaza categóricamente como ilícitos la manufactura/venta de licor y otros intoxicantes; adulterio; baile y obscenidad profesional; el juego; la especulación; las carreras y las loterías; las transacciones de naturaleza especulativa, imaginaria, fraudulenta o de controversia; las transacciones de negocios en las que la ganancia de una parte está absolutamente garantizada, mientras que la de la otra parte es dejada incierta y dudosa; la manipulación de precios a través de retener la venta de los bienes de primera necesidad para la vida; y muchas otras transacciones similares que son perjudiciales a los intereses de la comunidad. Si examinamos este aspecto de las leyes económicas del Islam encontraremos una larga lista de prácticas declaradas ilícitas la mayoría de las cuales pueden hacer y están haciendo gente millonaria
 en el sistema capitalista.

El Islam prohíbe todos estos medios por  ley y concede libertad para ganar riqueza solo por esos medios a través de los cuales una persona rinde algún servicio real y útil a la comunidad y esto le da derecho a una honesta y justa compensación por ello.

El Islam acepta los derechos de propiedad de un individuo, la riqueza ganada por él a través de los medios legítimos, pero incluso estos derechos no están sin condiciones. Un hombre solo puede gastar su riqueza legítima, en cosas legítimas y a través de medios legítimos.

El Islam ha impuesto tales restricciones en el gasto de modo que uno pueda llevar una vida decente, y uno no pueda derrochar sus riqueza en la persecución del vicio. Una persona no puede transgredir los límites prescritos exhibiendo
 su status y opulencia y comportarse como un ser especial frente a otras personas. Ciertas formas de gasto ilegal y despilfarrador han sido claramente e inequívocamente prohibidos mientras que otros, a pesar de no estar expresamente prescritos, pueden estar prohibidos a la discreción del gobierno Islámico.

A uno le está permitido acumular riqueza que le quede después de satisfacer sus necesidades legítimas y razonables y estos ahorros también pueden ser usados en producir más riqueza, pero hay algunas restricciones en estas dos actividades. En lo que se refiere a la acumulación de riqueza, por supuesto, tendrá que pagar el «Zakat» en la proporción del 2½% al año de la acumulación que exceda el mínimo especificado. Si desea invertirlo en negocios solo puede hacerlo en lo que está declarado negocio legítimo. Es permisible para un hombre, emprender él mismo negocios legítimos o permitirle a otros disponer de su capital en las bases de compartir ganancias y pérdidas.

No es en absoluto censurable en el Islam si un hombre, trabajando dentro de estos límites, llega a ser incluso millonario; es más, esto será un favor Divino. Pero en el interés de la comunidad como en todo el Islam impone dos condiciones en el individuo; primero que debe pagar «Zaqat» de sus bienes comerciales y «Ushr» (1/10) del valor del produzco agrícola; segundo, que debe tratar justa y honestamente con quién él introduzca como socio en los negocios, industria o agricultura, con esos a los que tome como sus empleados y con el gobierno y la comunidad de su extensión.

Si no les hace justicia a los otros, particularmente a sus empleados, de su propio impulso, el estado islámico le obligará a hacerlo así.

Entonces de nuevo, incluso la riqueza que es acumulada dentro de estos límites legales no está permitido por el Islam  estar concentrada en un punto o lugar por un largo tiempo. Por medio de su ley de herencia el Islam la reparte sobre un amplio número de personas de generación a generación. A este respecto el espíritu de la ley Islámica es diferente de otras leyes predominantes en el mundo contemporáneo. La mayoría de las leyes de herencia tratan de mantener la riqueza, una vez que ha sido acumulada por una persona concentrada en las manos del beneficiario de generación en generación.

En el Islam se ha hecho una ley bajo la cual la riqueza acumulada por una persona en su vida es distribuida entre todos sus familiares cercanos pronto después de su muerte. Si no hay familiares cercanos, entonces los parientes lejanos se benefician de ellas en las proporciones establecidas por la ley para ceda uno de ellos. Y si no hay parientes lejanos próximos, entonces la sociedad Musulmana entera tiene derecho a su herencia. Bajo esta ley la creación o continuación de cualquier familia de capitalistas o propietarios se hace imposible. Si a pesar de todas las restricciones y obligaciones establecidas, antes dichas, algún ápice del mal subsiste junto con tal acumulación de riqueza en su período de vida, entonces, este último golpe le pone fin y la sociedad que florece bajo un sistema que permite propiedad privada y la libertad de empresa, pero salvaguarda los intereses colectivo y establece la justicia social.

 

Fuente: Esta es una versión modificada y no autorizada de la traducción original. ISLAM UN MODO DE VIDA publicado por: International Islamic Federation of Student Organizations (P. O. Box 8631 Salimiah – Kuwait)

 

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