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Sistema político

 Principios

El sistema político del Islam ha estado basado en tres principios: «Tawhid» (Unidad de Dios), «Risalat» (Profecía) y «Khilafat» (Califato).

Es difícil apreciar los diferentes aspectos de la política Islámica sin comprender completamente estos conceptos:

1.Tawhid

(Unidad) significa que solo un Dios es el Creador, sostenedor y Dueño del Universo y de todo lo que existe en él (rgánico e inorgánico). La soberanía de este reino le está conferida solo a El.  La Vida, en todas sus formas variadas, nuestros órganos físicos y facultades, el control aparente que tenemos sobre todas las cosas que existen en el universo y las cosas mismas, nada ha sido creado o adquirido por nosotros en nuestro propio derecho. Son las provisiones generosas de Dios, de aquí que no dependa de nosotros, decidir la meta o el propósito de nuestra existencia o prescribir los límites en nuestra autoridad en el mundo. Este derecho solo le está conferido a Dios, que nos ha creado y nos ha dotado de facultades físicas, mentales y emocionales y que nos ha suministrado todas las provisiones materiales para nuestro uso.

Este principio de la Unidad de Dios niega por tanto y completamente el concepto de la Soberanía legal y política de los seres humanos, individual o colectivamente: "Nada puede reclamar soberanía sea un ser humano, una familia, una clase o grupo de gente, o incluso la raza humana en el mundo como algo total"

2.Risalat

El medio a través del que recibimos la ley de Dios es conocido como «Risalat» (Profecía). Existen dos fuentes de conocimiento de esta ley:

1.- El Corán, el Libro en el que Dios ha expuesto su Ley.

2.- La  Sunna o ejemplarización e interpretación autorizada del Libro de Dios por el Profeta, a través de su palabra y su hecho. Es por tanto un modelo del sistema de vida en el Islam.

La combinación de estos dos elementos, componen la «Shari'ah» o ley islámica.

3.Khilafat

Khilafat que significa «representación». La posición y lugar verdadero del hombre, de acuerdo con el Islam, es ser el representante de Dios en esta tierra. Su vicegerente; es decir por virtud de los poderes que le han sido delegados por Dios, el ser humano es exigido de ejercitar la autoridad Divina en este mundo dentro de los límites prescritos por Dios.

Esto exactamente es lo que el Islam quiere cuando asiente que el hombre es el califa de Dios en la tierra.

El estado que sea establecido de acuerdo con esta teoría política será de hecho un califato humano bajo la Soberanía de Dios y tendrá que llevar el propósito e intención de Dios a través de trabajar en la tierra de Dios dentro de los límites prescritos por El y en conformidad con Sus instrucciones y mandatos.

Democracia en el Islam

La autoridad del califato es dada al grupo entero de gente, la comunidad como una totalidad, que está preparada pare llevar las condiciones de representantes de Dios en la tierra después de suscribirse a los principios de «Tawhid» (Unidad de Dios) y «Risalat» (Profecía). Una sociedad así lleva la responsabilidad del califato como algo completo y cada uno de sus individuos comparte el Califato Divino. Este es el punto donde la democracia comienza en el Islam.

Cada persona en una sociedad Islámica disfruta de los derechos y de los poderes del Califato de Dios, y a este respecto todos los individuos son iguales. Ninguno tiene prioridad sobre otro, ni puede privar a ningún otro de sus derechos y poderes.

La intervención para la dirección de los asuntos del estado estará formado en consonancia con la voluntad de estos individuos y la autoridad del Estado será sólo un aumento de los poderes que los individuos delegan. Su opinión será decisiva en la formación del gobierno que será dirigido con sus consejos y de acuerdo con sus deseos. Quienquiera que gana su confianza se comprometerá a los deberes y a las obligaciones del califato en nombre suyo; y cuando él pierda esta confianza tendrá que dejarlo e inclinarse ante su voluntad. En este sentido el sistema político del Islam, es una forma perfecta de democracia, tan perfecta como pueda llegar a ser alguna vez una democracia. Por supuesto, lo que distingue a la democracia Islámica de la democracia Occidental, es que mientras la última está basada en el concepto de soberanía popular, la primera se apoya en el principio de "Khilafat" popular. En la democracia Occidental, la gente es soberana, en el Islam la soberanía se confiere a Dios y las gentes son Sus califas o representantes. En la primera la gente traza sus propias leyes, en la segunda tienen que seguir y obedecer las leyes («Shari'ah») dadas por Dios a través de Su Profeta (PyB).

En una el gobierno se compromete a realizar la voluntad de la gente; en el otro, el gobierno y la gente que lo forman tienen todos que realizar el propósito de Dios.

En resumen la democracia Occidental, es una clase de autoridad absoluta que ejercita sus poderes en un modo libre y dependiente del ser humano, mientras que la democracia Islámica es subsirviente a la Ley Divina y ejercita su autoridad en conformidad con los mandatos de Dios y dentro de los límites prescritos por El.

El Propósito del Estado Islámico

El generoso Corán claramente afirma que la meta y el propósito de un estado islámico es el establecimiento, mantenimiento y desarrollo de las virtudes con las que el Creador de este Universo quiere adornar la vida humana y la prevención y erradicación de los males, cuya presencia en la vida humana es totalmente contraria a Dios.

En el Islam, el propósito del Estado no es solo para la administración política, ni para cumplir a través de él la voluntad colectiva, o de algún grupo particular de gente, es mucho más. El Islam promueve un alto ideal humano ante el estado, para la consecución del cual, tiene que usar todos los medios a su disposición. Y este ideal es que las cualidades de pureza, belleza, bondad, virtud, éxito y prosperidad que Dios quiere que florezcan en la vida de Sus gentes, deben ser engendrados y desarrollados y que toda clase de explotación, injusticia y desórdenes, que a la vista de Dios son ruinosos para el mundo y perjudiciales para la vida de Sus criaturas, sean suprimidos y prevenidos.  Manteniendo este esquema a la vista, este estado Islámico puede planear su programada felicidad en cada época y en cada circunstancia.

La persistente llamada hecha por el Islam, es que los principios de moralidad tienen que ser observados a todo coste y en todos los pasos de la vida.  De aquí, que asienta un sistema inalterable para el estado basar su política en la justicia, la verdad y la honestidad.

No está dispuesto, bajo ninguna circunstancia, a tolerar el fraude, la falsedad y la injusticia a causa de ninguna conveniencia, política, administrativa o nacional.

Ya sean las relaciones mutuas de los dirigentes y los dirigidos dentro del estado, o las relaciones del estado con otros estados, siempre le debe ser dada prioridad a la verdad y la justicia sobre las consideraciones materiales.
Impone obligaciones similares en el estado como en el individuo, esto es; cumplir los contratos, las obligaciones, tener medidas y patrones uniformes en los tratos (conducta, negocios); recordar los deberes junto con los derechos y no olvidar los derechos de otros cuando esperemos que ellos cumplan sus obligaciones; usar poder y autoridad para el establecimiento de la justicia y no para la perpetración de la injusticia; mirar sobre el deber como una obligación sagrada y cumplirlo escrupulosamente; y mirar el poder como un depósito de Dios y usarlo con la creencia de que uno tiene que rendir cuentas de sus acciones a Dios en el Otro Mundo.

Derechos Fundamentales

A pesar de que un estado Islámico pueda ser establecido en cualquier porción de la tierra, el Islam no busca restringir los derechos humanos o privilegios a los límites geográficos de su propio estado. El Islam ha asentado algunos derechos fundamentales universales para la humanidad como un conjunto, que ha de ser observado y respetado bajo toda circunstancia. La sangre humana es sagrada en cualquier caso y no puede ser derramada sin justificación. No es permisible oprimir a las mujeres, niños, ancianos, personas enfermas o los heridos. El honor y la castidad de las mujeres son dignos de respeto bajo cualquier circunstancia. La persona hambrienta debe ser alimentada, la desnuda vestida, y la herida o enferma tratada médicamente sin consideración de si ellos pertenecen a la comunidad Islámica o no, incluso si ellos son incluso enemigos. Estas y algunas otras disposiciones han sido impuestas por el Islam como derechos fundamentales para cada hombre en virtud de su status como ser humano para ser disfrutado bajo la constitución de un estado Islámico. Incluso los derechos de ciudadanía en el Islam no están limitados a las personas nacidas dentro de los límites de su estado sino que le son otorgados a cada musulmán sin consideración de su lugar de nacimiento.

Un musulmán «ipso facto» se convierte en el ciudadano de un estado Islámico tan pronto como pone su pie en su territorio con la intención de vivir en él y así disfrutar de iguales derechos de ciudadanía que por derecho de nacimiento. Por tanto, en teoría la ciudadanía tiene que ser común entre todos los países Islámicos que puedan existir en el mundo y un musulmán no necesitaría ningún pasaporte entre ellos. Cada m
usulmán puede ser considerado como legible y apropiado para todas las posiciones de la más alta responsabilidad en un estado Islámico sin ninguna distinción de raza, color o clase. El

Islam también ha concedido ciertos derechos para que los no-musulmanes puedan vivir dentro de las fronteras de un estado Islámico, y estos derechos tienen que formar parte necesariamente de la Constitución Islámica.

De acuerdo con la terminología Islámica, tales personas son llamados «Dhimis» (ciudadano no-musulmán)  y han de ser respetados y protegidos exactamente como la de un ciudadano musulmán, con respecto a la ley civil o criminal, no deben existir diferencias en absoluto . El estado Islámico no interferirá con la ley personal de los no-musulmanes. Tendrán libertad completa de conciencia y estarán en libertad de realizar sus ritos religiosos y ceremonias en el modo que quieran.

Estos derechos tienen una naturaleza irrevocable. Los no-musulmanes no pueden estar privados de ellos al menos que renuncien al convenio que les garantiza la ciudadanía.

Cualquiera que sea el alcance de la opresión que un estado no-Musulmán pueda perpetrar contra sus ciudadanos Musulmanes no es permisible para un estado Islámico desquitarse en sus súbditos no-Musulmanes en el grado más mínimo.

Ejecutivo y Legislatura

La responsabilidad por la administración del Gobierno, en un estado Islámico, es confiada a un «Emir» (líder, jefe, guía) que puede ser asemejado al Presidente o al Primer Ministro en un estado moderno democrático. Todos los hombres y mujeres adultos que creen en los fundamentos de la constitución tendrán derecho pare votar la elección del jefe.

Los requisitos básicos pare la elección de un «Emir» son que debe dirigir la confianza de un gran número de gente con relación a su conocimiento y su compresión del espíritu del Islam; debe poseer el atributo Islámico del temor de Dios y estar dotado con cualidad de hombre de estado.

En resumen, debe tener ambas virtud y capacidad. Un «Shura» (consejo consultivo) es también elegido por la gente pare asistir y guiar al Emir en la administración del estado. Incumbirá al Emir, administrar el país con el consejo de este «Shura» dentro de los límites establecidos por la «Shari'ah». Cada ciudadano tendrá el derecho irreducible de criticar al Emir y su gobierno y todos los medios razonables para la difusión de la opinión pública podrán ser usados, de modo que si la confianza en el Emir por parte de la ciudadanía cesa no tendrá otra opción que dimitir.

La Legislación en un estado Islámico estará restringida dentro de los límites prescritos por la ley de la «Shari'ah». Los mandatos de Dios y su profeta han de ser aceptados y bendecidos y ningún cuerpo legislativo puede hacer alteración o modificación alguna en ellos o hacer ninguna ley incompatible con ellos.

En cuanto a los mandatos que son propensos a dos o más interpretaciones, el deber de averiguar el propósito verdadero de la «Shari'ah» corresponderá a la gente poseedora de un conocimiento especializado de la ley.

De aquí que tales asuntos tendrán que ser conferidos a un sub-comité del concilio de consejeros compuesto por hombres instruidos en Ley Islámica.



Un vasto campo puede aún estar disponible para la legislación sobre asuntos no cubiertos por ningún mandato específico de la «Shari'ah» entonces el consejo consultivo o cuerpo legislativo estará libre pare legislar con relación a estos asuntos.

En el Islam lo judicial no está situado bajo el control de lo ejecutivo. Deriva su autoridad directamente de la «Shari'ah» y es responsable ante Dios.

Los jueces son sin duda designados por el gobierno, y tiene obligatorio ofrecer algunos de ellos con la comunidad en forma de congregación, de modo que la comunidad entera y la sociedad puedan estar preparadas para este proceso de desarrollo espiritual. Es una herramienta de entrenamiento individual, así como social en el camino de la elevación espiritual en el Islam.

Los dirigentes y los dirigidos están sometidos a la misma ley y no puede haber discriminación en las bases de posición, poder o privilegio.

El Islam se alza por igualdad, y escrupulosamente se une a este principio en los temas social, económico y político.

Fuente: Esta es una versión modificada y no autorizada de la traducción original. ISLAM UN MODO DE VIDA publicado por:



International Islamic Federation of Student Organizations



P. O. Box 86
31 Salimiah – Kuwait

 

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