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Divorcio

A diferencia del mundo occidental en el cual el divorcio era relativamente inusual hasta tiempos modernos, y contrastando con las bajas tasas de divorcio en el Medio Oriente moderno, el divorcio era relativamente común en ciertos estados de finales del mundo musulmán medieval. En el sultanato Mameluco y en el Imperio Otomano, la tasa de divorcio era más elevada que la actual en el Medio Oriente.

El Corán explícitamente trata sobre el zawaj al-hall, o matrimonio con problemas. La intención del Corán era terminar con los abusos del derecho a renunciar al matrimonio que se remontaba a costumbres antiguas.
En el Egipto medieval, Al-Sakhawi dejó registros de las historias maritales de 500 mujeres, en la que es la mayor muestra de mujeres casadas de la Edad Media, entre sus conclusiones cita que un tercio de todas las mujeres en el Sultanato Mameluco de Egipto y Siria se casaban más de una vez, muchas se casaban tres o más veces. Según Al-Sakhawi, casi tres de cada diez matrimonios durante el siglo XV en el Cairo terminaban en divorcio.A comienzos del siglo XX, en algunas villas en el oeste de Java y la península Malaya la tasa de divorcio era de casi el 70%. 

El Islam se aferra a la unión eterna del matrimonio y prohíbe limitarlo a un tiempo determinado, ya que si así fuera, sería como un disfrute temporal. Debido a la diferencia de caracteres y temperamento de los humanos, a veces se pueden producir en el hogar fuertes discordias, que dan origen a discusiones y disputas sin ninguna solución. De ahí que el Islam, haya establecido el sistema del divorcio como lo más detestable ante Dios aunque permitido.

El profeta de Dios dijo:

«Lo más detestable, de lo lícito, ante Dios es el divorcio».

Dios legisló el divorcio temporal o permanente según los casos, permitiendo a cada uno buscarse un nuevo compañero en el que pueda encontrar la paz, la felicidad y el amor.

En las naciones que no se permite el divorcio podemos ver, que los problemas que surgen en el matrimonio van minando la sociedad. La pareja antes de casarse estaba de acuerdo en todo, pero una vez casados y después de descubrirse los defectos, surgen los problemas que rompen la vida conyugal. Esto hace que desparezca el amor y la paz, y al no permitírseles el divorcio, en este caso, buscan por caminos ilícitos otro compañero que les dé la felicidad y el amor que no encuentran en su propio hogar. De ahí surge la prostitución y la corrupción, que se van extendiendo por la sociedad, haciendo de ésta un reino de intranquilidad y de enfermedades psíquicas.

El Islam ha puesto varios caminos para cuando la discordia reina en el hogar porque considera el enlace matrimonial como una unión sagrada que no debe deshacerse por cualquier desacuerdo.

Dios nos da a conocer en el Sagrado Corán, la importancia de dicha unión:

...Habiendo recibido ellas una solemne promesa de vosotros» (Sura 4, versículo 21).

Por eso, en caso de que surgieran desavenencias matrimoniales, el Islam ordenó los siguientes pasos:

 Recapacitar con sinceridad

cada uno en sus problemas, pensando en el futuro de sus hijos porque los dos son responsables del hogar.
El profeta dijo:

«El hombre es pastor de su familia y es responsable de todos sus miembros. La mujer es pastora en la casa de su marido y es responsable de sus miembros».

El Islam pide que ambos cónyuges que se entiendan mutuamente y aprendan incluso de aquello que no nos gusta. Dios dice el Sagrado Corán:

«...Convivid con ellas bondadosamente; Pues si las aborrecéis podría ser que despreciarais una cosa a la cual Dios ha dotado de muchas virtudes.» (Sura 4, versículo 19)

Hay muchos matrimonios que hasta después de pasado mucho tiempo no se conocen lo suficiente, de ahí que el Islam ordene a ambos cónyuges tolerarse recíprocamente y evitar los posibles desacuerdos que pudieran surgir.

Puede que alguien plantee esta pregunta: ¿Por qué no hay un tiempo antes del matrimonio para que la pareja pueda conocerse lo suficiente y en caso de que sus caracteres sean compatibles, efectuar dicho matrimonio y de lo contrario seguir cada uno su camino?

La contestación a esta pregunta es muy fácil: «El ser humano es muy débil ante sus propias pasiones y deseos». «...Porque el hombre fue creado débil». (Sura 4, versículo 28)

 Solicitar un mediador

Cuando las discordias y desavenencias llegan al extremo de que los cónyuges no pueden soportarse y tienen que separarse, el Islam pide que intervengan los familiares por parte de ambos eligiendo cada uno a un representante.

«y si tenéis desacuerdo entre ambos, apelad a un mediador de la familia de él y otro de la de ella. Si ambos desean reconciliarse, Dios les conciliará. Ciertamente Dios es sapientísimo, enterado» (Sura 4, versículo 35)

Este versículo nos indica que si la intención de cada cónyuge es sincera y limpia, y quiere la conciliación, llegarán a un acuerdo y resolverán su problema, porque la complacencia y misericordia de Dios está presente.

 Primera etapa de 3 meses

Si después de lo anteriormente dicho, los familiares no han podido reconciliarlos, Porque cada uno persiste encerrado en su idea y siguen sin tolerarse, el Islam permite en este caso, el divorcio en su primera etapa, pero la mujer tiene que permanecer en el hogar durante tres meses «Al-lddah» estándole al marido prohibido acercarse a ella durante este período, pero debe, sin embargo, mantenerla.

Este tiempo es suficiente para que cada uno recapacite en su problema y es una oportunidad para reconciliarse, si lo desean.

En esta primera etapa (primera TALQAH) el marido puede volver a su mujer, sin que sea necesario hacer un nuevo contrato matrimonial, ni testigos, ni dote; basta con que él se lo manifieste a su mujer.

 Segunda etapa 

Si terminase el tiempo prefijado de «Al-Iddah» y el marido no hubiese vuelto a su mujer, entonces el divorcio se llevará a cabo y en este caso, el Islam, no le permite al marido que vuelva a su mujer, sin antes haber hecho un nuevo contrato matrimonial, con testigos y dote.

Si la mujer no quisiera unirse de nuevo a su ex marido, puede hacerlo libremente y puede casarse con otro si lo desea.

Si se reconcilian con un nuevo contrato y dote y la discordia empieza de nuevo, el Islam les pide que se soporten y que la familia intervengan para reconciliarlos; pero si persisten una vez más en el divorcio, entonces viene la «segunda Talqah» segunda etapa en la que la mujer permanecerá en el hogar para hacer Al-lddah y el marido ya no puede unirse a ella, sin haber hecho antes un nuevo contrato matrimonial, teniendo ella derecho de aceptarlo o rechazarlo.

 Tercera etapa

En caso de que ella aceptara volver a su marido después de haber hecho un nuevo contrato matrimonial y de nuevo entran en discordia y desacuerdo, el Islam aconseja reconciliarse otra vez y que la familia intervenga nuevamente, pero si siguieran persistiendo en la idea del divorcio, este se llevará a cabo «3a. Talqah» después de la cual les está prohibido unirse de nuevo en matrimonio, sin antes haberse casado la mujer con otro y haberse divorciado o quedado viuda de él (del segundo marido). En este caso puede volver al primer marido si lo desea. El Islam no permite jugar con el divorcio ya que la mujer no es un objeto con el que el hombre juega según su deseo. Hemos visto en las etapas anteriores los pasos que da el Islam para beneficiar a los dos y resolver sus problemas, pues se interesa y preocupa por el matrimonio porque Dios desde el principio lo hizo sagrado.

El hombre es la cabeza de familia, y el que debe mantenerla y el que paga la dote; entonces el perjuicio material sufrido en un matrimonio le atañe directamente, por eso debe pensarlo mucho antes de llevarlo a cabo. Debe pensar en:

a) El dinero que gastó al casarse.

b) La pérdida de tiempo en formar un hogar.

c) La pérdida de cariño de la compañera de su vida y además sus hijos que se quedarán sin la protección de la madre, pues él tiene obligación de costear su manutención.

El Islam también ha dado a la mujer el derecho de pedir el divorcio en los casos siguientes:

a) Si lo pone como condición en su contrato matrimonial.

b) Si el marido no fuera responsable de mantener la familia.

c) Por la ausencia forzosa del marido durante tres años. Por ejemplo si el marido está en la cárcel. Pero si la ausencia es por deseo del hombre sin consentimiento de la mujer, el tiempo fijado para efectuar el divorcio será según el juicio del juez.

d) Si es maltratada por el marido, o si éste tuviera una enfermedad contagiosa o una enfemedad que repeliese a la mujer. En este caso el divorcio tiene que pedirse por medio del juez.

El profeta dijo:

«Dios maldiga a todo «zawaq», y al que se divorcia constantemente».


También dijo:

«Hay tres cosas cuya seriedad es máxima y cuya broma tiene también consecuencias muy serias: el casamiento, el divorcio y la reconciliación».

El divorcio debe ser efectuado por un hombre adulto, razonable y libre de toda coacción. No puede pedirlo un demente, el que pierde la razón, un adolescente, ni un coaccionado. En un relato del profeta dice:

«La decisión no se acepta de tres: del dormido hasta que despierte; del niño hasta que sea adulto; del demente hasta que razone»

Relatado por Attirmizi y Al-Bujari de un relato de Abu Hurairah.



VERSÍCULOS DEL CORÁN Y HADICES DEL PROFETA SOBRE EL DIVORCIO

Pero si él la divorcia no le está permitido tomarla nuevamente, hasta que ella se haya casado con otro marido. Pero si se divorcia, no serán culpados si se reconcilian; siempre que crean que les es imposible observar las leyes de Dios. Tales son las leyes de Dios. Que él dilucida para los que buscan saber.

Si divorciáis a las mujeres y ellas han cumplido su término prerfijado, mantenedlas honestamente, emancipadas con benevolencia. No las retengáis por la fuerza, violando sus derechos; pues, quien tal haga se condenará. No os burléis de las leyes de Dios y acordaos de la merced de Dios para con vosotros, y de cuanto os reveló en el Libro; la sabiduría, mediante lo cual os exhorta. Temed a Dios y sabed que Dios es omnisapiente.

Si divorciáis a las mujeres y ellas han cumplido su término prefijado, no las impidáis renovar la unión con sus maridos, si ambos se reconcilian voluntariamente, con esto se exhorta a quienes de entre vosotros creen en Dios y en el día del juicio final. Esto es más virtuoso y más puro para vosotros; porque Dios sabe y vosotros ignoráis. (Sura 2, Versículos 230-232)

i Oh profeta ! Di a los creyentes: «Cuando divorciéis a las mujeres; divorciarlas al término de sus períodos prescritos y contabilizad los períodos, y temed a Dios vuestro Señor, y no las echéis de sus hogares, ni permitáis que salgan de ellos a menos que cometan obscenidad probada. Tales son las leyes de Dios; y quien profane las leyes de Dios, se habrá condenado. Tú ignoras; es posible que Dios, después de ellos, modifique la situación.

Mas cuando hayan cumplido su término prefijado, recogedlas humanitariamente o separaos de ellas decorosamente. En ambos casos hacedlo ante dos testigos equitativos, de entre vosotros, y justificad el testimonio ante Dios. Con lo cual se exhorta a quien cree en Dios y en el día del juicio final. Mas quien tema a Dios El le destinará una salvación.

(Sura 65, versículos 1-2)

 

 

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